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Refuerzo de Lengua y Literatura (Rocío Madrid)

LA PALABRA. CAMBIOS SEMÁNTICOS

LA PALABRA. CAMBIOS SEMÁNTICOS

 

ESQUEMA

1.- Vida de las palabras.

2.- Tabú y eufemismo.

3.- Impropiedad lingüística.

4.- Metáfora, metonimia y sinécdoque.

IDEAS PREVIAS

1.- ¿Eres consciente de que algunas palabras “no se pueden decir” porque son desagradables e inconvenientes?

2.- ¿Qué queremos destacar de una persona cuando decimos que es una “tortuga”?

Es habitual comparar las palabras con los seres humanos: como nosotros, tienen cuerpo (el significante) y alma (el significado). Según esta identificación, las palabras también nacen, crecen y mueren.

A lo largo de su vida, el cuerpo y el alma de las palabras pueden sufrir alteraciones: unas veces cambia el significante, manteniéndose el significado: así, el verbo hacer se escribió en otra época fazer, y se pronunciaba de forma distinta a la actual. Otras veces cambia el significado, aunque el significante se mantenga constante: el significante azafata significaba originariamente “criada de la reina”; con el tiempo pasó a significar “camarera distinguida que presta sus servicios a bordo de un avión”. Hoy en día nadie emplearía esta palabra con su significado primitivo.

Llamamos cambios semánticos a aquellos que afectan al significado de una palabra. Los eufemismos, las impropiedades lingüísticas, los casos de metáfora y metonimia, etc., son hechos lingüísticos que provocan cambios semánticos.

1.- LA VIDA DE LAS PALABRAS

Nacimiento de las palabras

¿Cómo nace una palabra? Existen varios procedimientos:

- Muchas veces tomamos la palabra de una lengua extranjera; es lo que llamamos préstamo lingüístico. Así, las palabras turismo, mitin o líder son préstamos del inglés; las palabras blusa, champán u hotel son préstamos del francés; o las palabras acuarela, caricatura y desfachatez, proceden del italiano.

- En ocasiones se une un significado nuevo con un significante ya existente, creándose un signo nuevo; el es caso de azafata, o el de cabo que, a su significado originario de “extremo” añade después los de “lengua de tierra que penetra en el mar”, “individuo de la clase de tropa inmediatamente superior al soldado” y “cuerda”.

- Otra forma de crear una palabra nueva es mediante siglas, como TALGO, SIDA u OTAN.

- A veces se convierte un nombre propio en común: sandwich es el apellido de un lord inglés; Rebeca pasa de ser el nombre de la protagonista de una película de Alfred Hitchcock a designar una prenda de vestir; y ya vimos casos como quijote o celestina (que incluso crean derivados: quijotesco, celestinesco).

                Rebeca: película dirigida por A. Hitchcock en 1940 y protagonizada por Joan Fontaine y Laurence Oliver, basada en el folletín de Daphne du Marier. Su protagonista se vestía con una prenda de este tipo; se trata de un jersey sin cuello, abrochado por delante y cuyo primer botón está a la altura de la garganta.

Muerte de las palabras

Las palabras también mueren; esto sucede cuando dejan de usarse: muchas palabras del diccionario están muertas porque no las emplea ya nadie (aunque puede argumentarse que están vivas en los textos de los que han sido tomadas, por ejemplo cuando se trata de una obra literaria medieval).

                ¿Por qué mueren las palabras?

- Por designar una realidad que cae en desuso: por ejemplo almófar es un arabismo referido a una parte de la armadura (concretamente una malla de hierro con que el guerrero se protegía la cabeza). Desde el momento en que deja de haber armaduras, la vida de esta palabra es muy precaria (es difícil asegurar que una palabra no la emplea nadie: siempre podemos encontrar expertos en armaduras medievales que utilicen este término; sin embargo, el uso de esta palabra es hoy mucho más reducido que en la Edad Media).

- Por un choque de dos significantes: la palabra latina OCULUM da en castellano ojo; la palabra latina OLEUM, si hubiera evolucionado con regularidad habría dado ojo también; tendríamos un único significante con dos significados:

                               órgano de la vista: OCULUM

                               aceite: OLEUM

Es decir, estaríamos ante un caso de homonimia. Sin embargo, para evitarla, ojo < OLEUM desaparece, y es sustituida por un préstamo árabe, aceite.

- Otras palabras mueren por tabú: los hablantes rechazan una palabra por diferentes razones, que estudiaremos en el siguiente apartado.

Tabú y eufemismo

 Hemos dicho que las palabras mueren también por tabú. Con este término polinésico (que significa “prohibido”) nos referimos al rechazo que una comunidad lingüística muestra hacia una palabra. Lo que se rechaza no es la palabra en sí, sino su referente; lo que molesta son las cosas designadas por las palabras. Los tabúes se dan en todas las culturas conocidas, y se relacionan generalmente con los mismos temas: el sexo, lo sobrenatural, la excreción y la muerte.

                ¿Cuáles son las razones de los tabúes?

- En primer lugar creencias, ya sean de tipo religioso (así, algunas religiones prohiben expresamente pronunciar el nombre de su Dios), ya supersticiones (relativas, por ejemplo, a determinados animales, como la serpiente, la comadreja o el lobo).

- Otra razón es el inconveniente social que provoca nombrar determinadas partes del cuerpo, objetos o lugares; así se explica que la pieza de la casa que más veces ha cambiado de nombre sea el baño (retrete, aseo, servicio, lavabo, water, etc.).

La solución al tabú es el eufemismo, una palabra no contaminada que se emplea como sustituta de la malsonante. De todos modos el eufemismo suele ser una solución provisional: con el uso la nueva palabra se “mancha”  con el referente al que designa y debe ser reemplazada por otra.

Algunos autores señalan como característica de los eufemismos su ambigüedad: junto al sentido con que se usan para reemplazar a la voz tabú, conservan su sentido normal, que precisamente sirve para disimular la realidad. Cuando pierden su sentido normal y designan exclusivamente la realidad que se pretende evitar, agotan su valor como eufemismos y en seguida pasan a ser tabúes. Mientras retrete mantuvo su significado originario de “lugar apartado”, sirvió como eufemismo para designar el “aposento dotado de las instalaciones necesarias para orinar u evacuar el vientre” (Diccionario de la RAE); cuando perdió su significado primero, pasó en seguida a ser una palabra tabú.

La muerte es un tema tabú en muchas culturas. Producto de este rechazo es la serie de eufemismos y expresiones eufemísticas de que disponen las lenguas para referirse a ella; el eufemismo inicial de morir en español fue fallecer (que tenía el significado original de “faltar”); otros eufemismos utilizados hoy son faltar y desaparecer. Además tenemos toda una serie de expresiones eufemísticas para referirse a la muerte, más o menos humorísticas: estirar la pata, dar el último suspiro, dejar de existir, entregar el alma a Dios, quedarse como un pajarito, quedarse fiambre, etc. El francés tiene expresiones como fermer son parapluie (cerrar el paraguas) o n’avoir plus mal aux dents (no tener más dolor de muelas).

El lenguaje político / administrativo emplea también eufemismos o expresiones eufemísticas para suavizar una realidad que puede incomodar a los ciudadanos:

Revisión / reajuste de precios: subida de precios.

Desempleado / desempleo: parado / paro.

Económicamente débiles: pobres.

1.3.- IMPROPIEDAD LINGÜÍSTICA

Se llama así al uso incorrecto del significado de una palabra. Es el equivalente al término incorrección, que alude a la reproducción incorrecta del significante:

 - Quien haiga sido, que lo diga (incorrección al escribir y pronunciar haiga en lugar de haya).

A - ¿Te vienes o te quedas?

B - Me es inverosímil (impropiedad).

 Al responder B “me es inverosímil”, está utilizando impropiamente el adjetivo inverosímil, pues le da a éste el significado de “indiferente”, mientras que el significado que corresponde a inverosímil es “que no parece verdad, que no tiene apariencia de verdad”.

Cuando el locutor deportivo nos dice que “el primer tiempo está a punto de culminar”, emplea este infinitivo impropiamente, pues su significado es el de “llegar una cosa a su punto más alto” y no el de “terminar”, “finalizar”, que es el sentido con el que lo usa el locutor.

 Al generalizarse el uso impropio de una palabra, puede llagar a producir un cambio en el significado de la misma: el significante adopta un nuevo significado que puede desplazar al anterior o coexistir con él.

Las personas que emplean el lenguaje, oral o escrito, en los medios de comunicación (prensa, radio, televisión), han de cuidar especialmente el idioma; sus incorrecciones e impropiedades deterioran la lengua y generalizan usos inexactos. Los libros y manuales de estilo de los medios de comunicación (Agencia EFE, El País, El ABC, etc.) son un intento de encaminar el uso que los redactores y locutores deben hacer de la lengua.

4.- METÁFORA, METONIMIA Y SINÉCDOQUE

Metáfora:

Una metáfora es una comparación abreviada, sin nexo comparativo. Sustituimos una palabra por otra parecida a ella, sin más explicaciones. Para establecer la comparación es necesaria una semejanza entre el sustituido y el sustituto.

Las metáforas son frecuentes en la lengua usual, no sólo en la literaria: muchas palabras polisémicas han adquirido uno de sus significados por metáforas cuyo uso se ha extendido a todos los hablantes.

Estos significados metafóricos quedan ya para siempre asociados a la palabra y se recogen en los diccionarios; no son como las metáforas literarias, comparaciones únicas y aisladas empleadas por un solo escritor.

Las metáforas incorporadas a los diccionarios se llaman catacresis, y se indican mediante la abreviatura fig. que quiere decir lenguaje o sentido figurado.

Pajarraco: m. despectivo. Pájaro grande cuyo nombre se desconoce. // fig. y fam. hombre disimulado y astuto.

El primero en llamar pajarraco a un hombre astuto y listo, comparándolo con un pájaro grande, hizo una creación metafórica única e individual. Cuando este uso se hace común a todos los hablantes, se crea un nuevo significado para el significante pajarraco. Se ha producido un cambio semántico.

El mismo proceso es observable en las siguientes entradas de diccionario:

Capaz: que tiene ámbito o espacio suficiente para contener en sí otra cosa. // fig. Apto, con talento y cualidades para una cosa determinada.

Danzar: bailar las personas. // fig. y fam. mezclarse o introducirse en un negocio.

Fulanito es un ángel. Menganito un burro: se hace corresponder la forma de ser de las personas con las connotaciones o significados asociados que dichas criaturas, ángel y burro, respectivamente evocan.

De tal palo, tal astilla (palo-padres; astilla- hijos).

A perro flaco todo son pulgas (perro flaco-pobre, desamparado; pulgas-desgracias, gastos).

Cuando en la metáfora falta el término real, cuya naturaleza hay que suponer o adivinar, como es el caso de los refranes, suele denominarse metáfora pura.                             

Metonimia:

En la metonimia, la relación entre el elemento sustituto y el sustituido es de contigüidad física, basada en la realidad.

Café: semilla del cafeto. // Bebida que se hace por infusión con esta semilla tostada y molida. // Casa o sitio público donde se vende y toma esta bebida y otras consumiciones.

Como vemos, los tres significados de café están relacionados metonímicamente: de significar el grano de la planta (significado 1), café pasa a ser la bebida que se hace con ese grano (significado 2) y, en un estado posterior, el lugar donde se consume la bebida (significado 3).

Sinécdoque:

Tipo especial de metonimia que consiste en llamar a un todo con el nombre de una parte en él incluida o, al revés, dar a una parte el nombre del todo que la incluye.

Muchos cambios semánticos se crean de esta forma:

Cerebro: uno de los centros nerviosos constitutivos del encéfalo, situado en la parte anterior y superior de la cavidad craneal. // fig. cabeza, talento, juicio, capacidad. // fig. persona sobresaliente en actividades culturales, científicas o técnicas.

La acepción 2 es una traslación metonímica de 1:

a. Tiene mucha inteligencia.

b. Tiene mucho cerebro.

Podemos sustituir la expresión a. por la b. basándonos en una relación de contigüidad: la inteligencia reside en el cerebro.

La acepción 3 es un caso de sinécdoque:

c. Los mejores cerebros españoles trabajan en los Estados Unidos.

Naturalmente, no trabajan sólo los cerebros, sino el resto de la persona también. Estamos dando a un todo (persona) el nombre de una parte (cerebro) incluida en él.

3 comentarios

Esther morales -

muy interesante conocer como se presentan los cambios semánticos de nuestra lengua

Ana -

Me han ayudado mucho para mi clase de segundo ESO este material. Gracias

loli -

guapa